Al dirigirse a los padres de familia en temas educativos de los hijos no puede faltar que venga a la memoria la pregunta que le hace a los novios el sacerdote ¨ ¿Están dispuestos a recibir de Dios responsable y amorosamente los hijos, y a educarlos? ¨ esa pregunta, les abre a los padres la puerta a una nueva vida, en donde deberán decidir no solo por si mismos, si no en función de una nueva persona.

Cuando nacen los hijos, en medio de la alegría, también se piensa en qué tipo de educación se quiere para ese nuevo ser y se dispone de una gama de opciones, rápidamente se entabla una ¨consulta popular¨ entre esposos, abuelos y familiares, para conocer su opinión sobre el tema.  Es frecuente dar una mirada al pasado y visualizar a los hijos estudiando y jugando en las mismas aulas y patios donde alguna vez estuvieron los padres.

Es indudable que es una de las decisiones trascendentales que como padres se debe tomar, por lo que se debe pensar en un colegio que le dé continuidad a los valores, modales y educación que, como primera escuela doméstica, se le ha dado a los hijos en el seno familiar, sin olvidar, que al decir continuidad conlleva que los padres deben procurar que la vida familiar se una con la vida del colegio para que los hijos observen que lo que se dice en casa, se reafirma en el colegio.  

Es indispensable, en el momento de elegir una institución educativa, que los padres conozcan el ideario y que se den a la tarea de investigar con otras familias sobre su experiencia en esa institución.  Una vez tomada la decisión surge la necesidad de brindar el apoyo necesario al colegio o centro educativo para que éste pueda desarrollar el plan que se ha trazado para instruir y formar a sus alumnos. 

El apoyo que se dé al colegio debe ser asertivo y participativo.  En un centro educativo se inscribe a la familia y no solo al alumno y cuando se inscribe a la familia, la institución responde siempre formando con prioridad a los padres, luego a los docentes, para que sean estos los que desde casa y el aula les marquen el camino a seguir a los educandos.  En consecuencia,  el alumno no debe percibir ninguna diferencia entre la formación del colegio y la casa.

Por lo anterior, en Colegios APDE padres, profesores y alumnos formamos parte de esa comunidad educativa que permite la formación humana, espiritual y académica que nos caracteriza.




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