En noviembre 2011, Nuestro hijo mayor, nos dijo que necesitaba hablar con nosotros, y estas fueron sus palabras. “Papi …. Mami, les quiero compartir que he tomado una decisión importante para mi vida, me voy de casa porque quiero dedicarme a servir a Dios”, así que partió para decir SI a la vocación que Dios le pedía.  

Fue así como nos quedamos solo con nuestro segundo hijo, quien 3 años más tarde nos dijo…..quiero estudiar una Licenciatura para entrenador de Fútbol en Madrid, ¿me apoyan? Y al poco tiempo, también partió para estudiar lo que es su pasión e iniciar a construir su propio camino.

Como ya lo habrán deducido, nos quedamos solos en casa mi esposo y yo, de nuevo como estábamos hace varias décadas al iniciar nuestro hogar. Y, por ello, he querido escribir estas líneas, para compartirles lo que nos tocó afrontar al decir adiós a nuestros hijos para verles alcanzar sus sueños y hacer realidad su vocación personal y profesional.

Estoy segura de que muchos matrimonios al crecer los hijos y emprender su vuelo, lo habrán vivido: me refiero a lo que llamamos.

 

El Nido Vacío

Considero importante recordar que, al enamorarnos y decidir que ella o él es la persona que amamos y deseamos amar para siempre, pensamos en compartir nuestra vida con dicha persona, formar un hogar y llegar juntos hasta el final, entonces nos unimos en matrimonio y decidimos dejar de ser 2 para convertirnos en uno, también deseamos tener hijos y nos ilusionaba saber que nuestra familia crecería y nos encontraríamos acompañados por ellos a lo largo de nuestras vidas.

Empieza entonces una etapa diferente en nuestro hogar, ya que los vemos crecer, terminar una carrera y realizar sus sueños. Sin embargo, se nos pudo haber olvidado que su compañía y estancia en casa sería solo por un tiempo, y en pocas ocasiones no somos conscientes de que nuestros hijos saldrán del hogar y volveremos a ser nosotros dos como al principio.

La casa nos queda grande, con dormitorios vacíos y asientos desocupados a la hora de la comida… Después de años de crianza, de tenerlos cerca de nosotros, de haber sido consejera, doctora, chofer, cocinera y maestra, de haber llorado junto a ellos por alegrías y tristezas, de escuchar risas, peleas, de observar el desorden en sus habitaciones, amigos que llegaban con ellos, la novia que me agradó y la que no fue muy de mi agrado, regaños y quizá algunas discusiones.  Ahora ya no están en casa, reina el silencio total…….  Es en ese momento que nos encontramos con el NIDO VACIO.

Pero esta es una etapa más dentro del ciclo de la familia en la que volvemos a quedar solos, y aunque por un lado nos sentimos satisfechos de nuestros hijos, orgullosos de sus logros, saber que están realizando sus sueños, sus ilusiones y que ahora existe una comunicación más estrecha entre ellos y nosotros,  nos damos cuenta de que debemos volver a convivir y reencontrarnos como pareja, y es en este momento de nuestras vidas que puede presentarse varias situaciones:

  1. Pasar por un periodo de duelo por la pérdida de la dinámica familiar que se daba en nuestro hogar.
  2. Vivir momentos difíciles de adaptación para retomar la relación.
  3. Aceptar esta nueva etapa y como pareja reencontrarse, apoyarse y volver a cultivar el AMOR entre los dos,  retomar aquella relación  nuestra que quiza  desapareció por el día, día.
  4. Siempre haber mantenido una buena comunicación, cultivando la relación y el amor hará que el cambio no sea difícil y nos adaptemos fácilmente.
  5. Encender la llama del amor con otras ilusiones. Trabajar juntos para envejecer juntos.

Cuanto tiempo tomará a cada una o varias de las situaciones mencionadas, dependerá de factores como: el diálogo, la convivencia y el amor, que son fundamentales para permanecer unidos.

No olvidemos que nuestro rol como esposa o esposo está por encima de nuestro rol como padres, y esta nueva etapa es un tiempo precioso para el matrimonio. Es volver a vivir el tiempo como cuando empezamos solos los dos, disfrutar tiempo del crecimiento espiritual, de continuar haciendo cosas que le encantan a nuestra pareja, acompañarnos en cosas que antes no podíamos porque los hijos estaban en casa, y por último disfrutar tiempo solo nosotros dos.

Recuerden que NO dejamos de ser padres, solo cambiamos de posición dentro del juego, y con amor y comprensión mutuo, ¡¡esta nueva etapa es una oportunidad para seguir construyendo nuestra felicidad y la de quienes amamos!!

 




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