Es importante saber que no se trata de ninguna enfermedad, sino de un trastorno transitorio de la regulación de la presión arterial que suele presentarse con mayor frecuencia durante la adolescencia y que tiende a mejorar con el paso del tiempo.

Regularmente antes de desmayarse, la persona que lo sufre suele sentir manifestaciones como sudoración fía, náusea, palpitaciones, pérdida de visión o visión nublada, zumbido en los oídos y sensación de debilidad muscular.

Tienen diversos desencadenantes, algunos de ellos muy típicos y conocidos: la visión de sangre, el dolor propio o ajeno, el ayuno prolongado, la falta de sueño, permanecer durante mucho tiempo de pie o en lugares con mucho calor, los cambios de postura bruscos (sobre todo al levantarse de la cama).

Hasta tener una valoración médica para descartar la causa de los desmayos, se genera una gran angustia familiar y personal y llega a afectar en la actividad física y absentismo escolar.

¿Cómo actuar ante ellos?                                                                    

  • Colocar al paciente en un lugar seguro y tranquilo.
  • Revisar la vía aérea para comprobar la respiración.
  • Levantar los pies por encima del nivel del corazón para favorecer el flujo de sangre hacia el cerebro.
  • Aflojar las prendas de ropa que aprieten al afectado.
  • Si se presentan vómitos, colocar a la persona en posición lateral de seguridad para evitar un atragantamiento.
  • Mantener a la persona en reposo y en un    ambiente tranquilo hasta su completa recuperación. Una vez que la persona esté recuperada, es importante que la incorporación la realice paulatinamente.
  • Si no recupera la consciencia o no respira, hay que llamar a los servicios de emergencias y comenzar las maniobras de reanimación cardiopulmonar. 1
  • Hay que evitar situaciones desencadenantes del mareo y los síncopes: lugares cerrados, muy frecuentados y poco ventilados donde haga calor, la visión de sangre o de heridas…
  • El niño debe saber que no debe levantarse de forma brusca de la cama o después de haber estado sentado o tumbado durante mucho tiempo. Es importante que lo haga poco a poco para dar a su cuerpo un tiempo para que se adapte al cambio de postura.
  • Es recomendable que el niño descanse y duerma un número de horas según su edad, que sea suficiente durante la noche.
  • No debe salir de casa por la mañana sin desayunar ni permanecer durante mucho tiempo sin comer.
  • Practicar ejercicio físico de forma regular.2

En colegios APDE se cuenta con brigadas de emergencia, así como el servicio de Alerta Médica para el cuidado y la atención de nuestros alumnos ante alguna eventualidad de esta naturaleza

  1. Fuentes: López Suárez, L., y Areta Cuesta, C. (2016). CINFASALUD: ¿Cómo actuar ante un desmayo?| Recuperado de:  https://cinfasalud.cinfa.com/p/mareos-y-desmayos/
  2. Fuente: Prada Martínez, F.H., y Sanz Cuesta, M. (2014). Qué hacer y qué no hacer ante un niño que ha sufrido un síncope (desmayo). Recuperado de:  https://faros.hsjdbcn.org/es/articulo/hacer-no-hacer-ante-nino-sufrido-sincope-desmayo 

 




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