Un buen consejo es aprovechar todos los momentos del día para estar muy cerca de los hijos, estar atentos a sus inquietudes y fortalecer la confianza hacia sus padres. También es importante mantener un canal de comunicación abierto; sin escandalizarse cuando cometen errores o preguntan cosas, así ellos se sentirán en total confianza de preguntar todas las dudas que se les presenten.

Al conversar sobre sexualidad se debe procurar emplear un lenguaje de calidad, delicadeza, pero diciendo siempre la verdad. Si el niño percibe incomodidad por parte de sus padres preferirá no preguntar. También es importante hacerlo de manera individual y con la mayor privacidad posible para que se sienta cómodo.

La educación de la afectividad empieza desde el vientre materno por medio del amor que se transmite a los hijos, luego al nacer con la formación de hábitos y virtudes. Lo anterior preparará el terreno para poder conversar con ellos sobre sexualidad. En temas de sexualidad es mejor llegar antes que 5 minutos después. Si no se ha despertado la curiosidad sobre el origen de la vida, es mejor que los padres se lo expliquen antes que otras personas se lo hagan saber y le proporcionen información inadecuada.

Si tu hijo pregunta sobre el origen de la vida: lo primero será repreguntar para verificar el origen de la pregunta, si se debe a una natural inquietud o bien se está relacionada a algo que ha observado o escuchado. Esto dará la pauta para saber la manera abordar el tema y hasta donde es necesario explicar. En este caso, es importante hablar con cariño y naturalidad, haciéndoles ver que la vida es un don que procede del amor entre los padres.

Se puede recurrir a la analogía de que papá por medio de un fuerte abrazo pone una semillita en mamá, que luego empieza la vida del bebé; se podría comparar que el vientre de mamá es la cunita del bebé y que luego de un tiempo nacerá. Aquí no termina esta formación, esta explicación puede servir como punto de partida para futuras conversaciones que deben darse de forma gradual y atendiendo a la edad y ritmo de madurez de los hijos. 

Si tu hijo no ha preguntado nada sobre el origen de la vida, puedes aprovechar las situaciones que se den alrededor; como por ejemplo al ver a una mamá que está embarazada podrías suscitar una conversación al respecto.

Claudia de Paredes




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