La inteligencia emocional es la capacidad de identificar nuestras emociones personales y las de los demás, para gestionarlas y autorregularnos. La importancia de aprender a trabajarla es el poder guiar nuestras acciones con la razón y no con la emoción. En momentos de crisis como la que estamos viviendo en el mundo, es necesario gestionarnos adecuadamente para actuar de la mejor manera posible y evitar crear caos en nuestro hogar o con nuestros seres queridos. 

Ninguna emoción es negativa, pues todas nos ayudan a conocer cómo estamos en el momento. Lo negativo puede llegar a ser si reaccionamos inadecuadamente frente a cualquier situación. Como adultos, tenemos muchas herramientas para poder manejarlas; sin embargo, los niños y adolescentes quizá están descubriendo muchas de ellas aún y es primordial guiarlos adecuadamente en el control y manejo de las mismas. 

 

¿Cómo podemos hacerlo?

  • Con el ejemplo. Nuestro cerebro tiene las llamadas neuronas espejo, que funcionan reflejando en uno mismo lo que se observa, escucha y se recibe del ambiente. De ahí la importancia de brindarles modelos adecuados de cómo reaccionar ante distintas situaciones y de resolver de la mejor manera cualquier adversidad que se nos presente. 
  • Ser coherentes en nuestras acciones y en nuestras reacciones. Evitar preocuparnos de más y ocuparnos de lo realmente importante. El comprar en grandes cantidades, crear caos en todo momento, solamente generará estrés dentro del hogar. Es necesario tomarse pausas y analizar qué es lo mejor para la familia, de manera que las acciones sean racionales y adecuadas. 
  • Ser conscientes de las emociones de los niños, reconocerlas y mostrar empatía ante ellas, pues será la base para guiarles a resolverlas y actuar ante ellas. 
  • Escuchar y validar sus emociones. Permitirles que expresen cómo se están sintiendo y darle validez a esos sentimientos: “comprendo que estés triste porque no podemos salir a jugar…”, para luego poder orientarles “...pero podemos encontrar una forma para jugar dentro de casa”. 
  • Ayúdales a resolver problemas, siempre estableciendo límites. Todas las emociones son aceptables, más no lo son todas las conductas. Oriéntales en la resolución de problemas emocionales, mas no consientas conductas agresivas (rabietas, llantos sin sentido, berrinches). Estos no tienen validez, por lo que debes mostrar indiferencia ante las mismas, y ayudarle en el momento en que esté tranquilo para reflexionar juntos sobre lo que estuvo inadecuado. 
  • Con los más pequeños, utiliza historias o cuentos en los que puedan identificarse con el personaje y aprendan cómo estos resolvieron diferentes situaciones. Con los más grandes, puedes contarles anécdotas propias de tu día a día, lo que permitirá mantener una comunicación abierta y fortalecer la confianza para que, en un futuro, reconozca en ti a alguien que puede ayudarles ante cualquier circunstancia. 
  • Ayúdales a entender la situación que se está viviendo en el mundo, de manera tranquila. La cantidad de información que sea provechosa de acuerdo con su edad. Explícales la importancia de resguardarnos en casa para protegernos, y de las medidas preventivas que debemos tomar, de manera que sean conscientes de la situación y puedan acatar las medidas de mejor manera. 

Ten presente que esta es una situación temporal, por lo que lo más importante es orar mucho, mantenerse unidos y buscar que la paz de Dios reine en cada uno de nuestros corazones, para que predomine en el hogar la armonía y el amor ante cualquier circunstancia. 

 

Michelle de Cotero 

Psicopedagoga 

Colegio APDE Las Colinas




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