Una interrogante que en la actualidad muchos padres de familia se hacen, y vienen a la mente escenas de la niñez, (pantalones cortos), los primeros años de escolaridad, adolescencia y porque no decir, cuando la carrera estaba por terminar. Algunas personas dirán: si, pero eran otros tiempos, nuestros padres tenían otras formas de corregir (una mirada, un gesto o tal vez un “espera que lleguemos a casa”, etc.).

Pero ahora ¡En pleno siglo XXI!, muchos padres tienen la siguiente inquietud de saber si es la forma correcta de seguir con ese patrón o hay otras maneras de poder hacerlo, sin causar culpa o resentimiento. Y sí, las hay, lo ideal, es definir en pareja las normas y limites que se van a establecer y luego comunicarlo a toda la familia, habiéndolo comunicado, sabremos qué, para que corregimos y cuáles son las sanciones.

Una corrección no debe ser violenta, ni mucho menos hiriente, pero sí debe ser firme y con autoridad teniendo en cuenta la edad de los hijos, no es lo mismo corregir a un hijo de primeras etapas, (con ellos las sanciones pueden ser: no jugar con su juguete favorito, que no que pueda convivir con sus amigos de condominio, o tener un tiempo reflexivo, en un área de casa que lo lleve a pensar sobre la situación que paso, etc.).

Con los preadolescentes y adolescentes, se puede tener una conversación directa y profunda, que los lleve a darse cuenta del error cometido: (la sanción debe ser acorde a la situación que se busca corregir y depende también de lo grave de la acción, al tomar en cuenta los dos factores anteriores se puede llegar a la sanción y al tiempo que la misma debe durar.

A veces como padres de familia queremos huir del dolor que causa una corrección, con la excusa de quitar del camino lo que puede causarles sufrimiento a nuestros hijos. Finalizo con un párrafo de la catequesis del Papa Francisco: hoy los hijos, al volver a casa con sus fracasos, necesitan a un padre que los espere, los proteja, los anime y les enseñe cómo seguir por el buen camino”.

 

Prof. Juan Carlos Morales Marroquín

Diplomado en Teología | Universidad de Navarra

Máster en Educación & Asesoramiento Educativo Familiar| Universidad Complutense de Madrid

Asistente de Capellanía & Profesor de Teología




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