La adolescencia es por definición un periodo de transición en la persona humana, es el tiempo del desarrollo corporal, de los cambios sociales, ideológicos, psicológicos; es la época de la toma de decisión vocacional y cuando se pugna por la independencia; es el momento de establecer la identidad propia y de la adquisición personal de valores, entre otras cosas.

Sin embargo, es cuando también existe la necesidad de pertenecer a un grupo que ayude al joven a encontrar su lugar dentro del contexto social.

El adolescente puede buscar la identificación con otros jóvenes a través de estereotipos que aplica a sí mismo, a sus ideales y a sus adversarios, pues en esta etapa la imagen corporal es muy importante.

Lamentablemente cobra más fuerza en el adolescente guatemalteco una forma de sentirse identificado y dentro de un grupo: el alcohol. Se bebe en fiestas y reuniones sociales, que aunque aumenta el sentido de pertenencia a larga resulta muy nociva.

La primera experiencia de alcohol se da entre los 11 y 13 años, casi siempre en la casa y por causas justificadas: al festejar un evento especial como la Navidad, Año Nuevo o algún cumpleaños. Esta primera vez casi nunca es cuestionada en los diversos ámbitos sociales.

Así, los adolescentes se convierten en un grupo altamente propenso al alcoholismo, no porque existan muchos jóvenes alcohólicos, sino porque es en esta etapa donde se adquieren las costumbres inapropiadas para el consumo de alcohol.

La edad promedio en la que se empieza a ingerir alcohol en nuestro país es cada vez menor. Actualmente un número mayor de jóvenes lo consume sin ser considerados alcohólicos.

A medida que el joven se va distanciando del seno familiar, la influencia del grupo puede aumentar. Ya no busca sólo al grupo de amigos del barrio, ahora puede juntarse con grupos de otras escuelas y vecindarios, que se reúnen para darse apoyo. Se buscan amigos no únicamente para tener compañía agradable, sino también para compararse con ellos.

Para los adolescentes, empezar a beber es importante, pues casi siempre asocian este acto con la aceptación social. Lo hacen principalmente por gusto, para ser como los otros y para festejar ocasiones especiales.

Consideran al alcohol como una bebida social, y piensan más en lo que hace por ellos que en lo que les hace a ellos.

Los adolescentes frecuentemente piensan que los adultos beben por sus problemas, por sus inconvenientes y ansiedades, pero no creen que ellos puedan caer en lo mismo.

Pero el riesgo que corren es muy grave: desde desarrollar la enfermedad del alcoholismo, pasando por el abandono personal, hasta la muerte por intoxicación o por un accidente fatal. El alcohol es la droga más tolerada en nuestra sociedad, pero los jóvenes pueden entender que hay otras maneras de divertirse sin necesidad de acudir a ella.


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